Insisto con la Luna


Los antiguos siempre supieron de su influencia, en especial en el plenilunio. Si eran agricultores, sabían cuándo sembrar. Si eran pescadores, qué peces no debían pescar esos días. Los chamanes conocían las plantas que se tornaban venenosas, o más curativas. La Luna gobierna los mares y nuestro cuerpo está hecho de agua, por eso afecta las emociones profundas, como olas que vienen y van. Cuando la Luna está llena su luz es tan grande, que ilumina hasta los rincones más oscuros de nuestra alma. Es la ocasión para verlos, pues todo resplandece. Y para prometer cosas nuevas. Recorramos el camino que se nos abre en esta Luna mística, queridos lectores.

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